EL MATACÁN: Romance de patrimonio

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Sin nombre


Romance de patrimonio

 

     Apunten desto señores, / señores de letra y ciencia, / aquesto que les refiero / según dicta la conciencia. / Que patrimonio habemus, / no sé si enterado queda, / lo digan ONU o UNESCO / que hay de sobra en esta tierra / aunque falten matrimonios / y niños en las escuelas; / cosas que tienen arreglo / sin grandes entendederas; / es cuestión de echarle ganas / al catre, sueldo y talega. / Ya lo expresó no sé quién / -un malaje, todo un prenda-, / que ninguna librería / junto a más de cien tabernas, / patrimonio que ora sigue / hecho un rompecabezas: / de tascas, a restaurantes, / añoranzas de tabernas… / Patrimonio, aquellas papas, / papas fritas de La Alberca/. Una vuelta den, señores / expertos en la materia, / comprobarán cuanto digo, / no se queden en las piedras,/ que arqueólogos tenemos / más que en Roma y en Venecia. / Porque aquí, los caracoles / son romanos, con solera, / los mejores: de Pinante / con frescura de las termas / a los que el carrero Ben-Hur / puso marca y etiqueta. /

Hoy 2

     Déjense de Necrópolis, / de alcázares y de reina / y prueben del Tentaero/ el lechal o asada pierna/ y en la que fuera almazara / una docena de vieiras / sean de alcores cercanos / sean de ensenadas gallegas /, mientras encargan de postre / una simpar torta inglesa / que sin ser de Gran Bretaña / ni tampoco de Inglaterra / nadie se puso de acuerdo / de dónde salió la primera; / la de cabello de ángel / y bandera de canela /. Para remate propongo / recuerdos de sobremesa: / un chupito de aguardiente / del que sube a la cabeza / ése, el de Los Hermanos / semidulce y en botella / mojadito en el chupete / entre nanas de la abuela. / Mi niño duerme en la cuna / en la cuna, ea la ea… / Otra nana, otro buchito / golpes de silla de enea. / Los dos quedaron dormidos / cada uno en su odisea. /


Hoy 3

   Vamos señores, apunten / otrora lo de las fiestas / que todo no son labores, / tiempos también que hay de juerga. / Comienza siempre la misma / con ropa de gala y percha / al compás de pasacalle / bastón de mando y brega / entre maceros y mazas / y sálvese el que pueda, / que ya espera el señor cura / a la izquierda y la derecha, / sin distinciones de clases, / como siempre hizo la iglesia. / Del altar, al escenario / donde brillan las estrellas / sea de noche, sea de día / de Carnaval a Cuaresma, / desde las mayas floridas / a farolillos de Feria, / del Real hacia la sombra / en la parcela o la huerta / a la espera de septiembre / en veladas de novena,  / epílogo, punto y final, / el día de Nochevieja. /

Hoy 4


A ustedes le participo, / no caer en displicencias. / Tengan presente señores / con humildad, sin reserva / que lo mejor de este pueblo / y lo digo a boca llena/ es la nobleza de gente / que sirvió a tanta nobleza: / La gente sin patrimonio, / la que labró tanta tierra, / la que dejó surco abierto / para futuras cosechas. / Así que es hora, paisanos, / de retomar dicha herencia, / de enarbolar la bandera / de utopías sin cadenas. Dejen el paisaje urbano / para mesnadas de guerra, / para vasallos reales / y para huestes de hienas, / que la Unesco bien conoce / a Carmona y su riqueza: / El alma del carmonense / que dio la vida por ella. / Duérmete, mi niño, duerme, / duérmete, ea la ea”/.