Pletórica mañana de sol, la de hoy en un Real festivo en la salida de la última procesión de la semana que, con carácter interparroquial, ha discurrido desde el barrio del Real hasta la prioral de Santa María.
El Santo Entierro puso broche final a una Semana Santa de Carmona cargada de emotividad y popularidad. La obra del escultor carmonense Francisco Buiza dejó, anoche, huella sepulcral al pie de la muralla.
Mediodía, tarde y noche hicieron del Viernes Santo carmonense una jornada pletórica de vivencias con luz propia de primavera y de faroles encendidos al paso de los cortejos.
El gallo de las negaciones no pasó desapercibido en el conjunto escultórico de la Hermandad de la Columna, centro espiritual de un barrio con estirpe vigilante y judicial.
Quinta Angustia atesora un universo de imágenes entre dos enclaves arrabaleros por excelencia cada Miércoles Santo. La obra de Antonio Eslava mantiene viva el alma del barrio de San Francisco.
La curiosidad de un niño, el empuje costalero, el almenado atardecer, la vigilia musical... hicieron del Postigo un escenario patrimonial en el Martes Santo carmonense.