EL MATACÁN: Comida de empresa

|


Luis egidio melc3a9ndez   still life   wga14755


Comida de empresa

     La Revista celebra su comida de empresa la semana que viene. La cosa está difícil para encontrar hueco en los establecimientos hosteleros debido a la gran demanda de mesa y mantel por parte del personal currante. Porque este tipo de ágapes es más de obreros que de empresarios, aunque hay excepciones, si el que paga la nómina, además, se lo curra por igual en el tajo. Con ello, adquiere sitio y derecho, como uno más, a compartir las viandas prenavideñas en comunidad. Otra cosa es que, entre copa y plato, las críticas sobre salarios, situación laboral, horarios… queden fuera del menú parlamentario, salvo que algún comensal quiera exponerse a expediente disciplinario. Ahora, si el jefe es el paganini, sería cuestión de pensárselo y, llegado el caso, hacer un prorrateo para entregarle un obsequio Dolce & Gabbana en las postrimerías de los postres, valga, para la ocasión, la redundancia cacofónica.

2e3df75ecb5de7b3ac46ced68d5d3182

    Nuestra comida, sin embargo, no llega a calificarse de empresa, pues somos una cooperativa obrera en la que cada uno aporta parte de su salario para mantenerla. No hay jefe. Así, que nos podemos dar el gustazo de plantear, como entrantes, cualquier cuestión socio laboral sin tener que darnos patadas de refreno bajo la mesa y, como salientes, cánticos de cualquier índole, incluido el italiano “Bella Ciao” -hoy de moda-, aunque la mayoría del personal revistero afina más con el tradicional compás español de “A las barricadas”. No es que seamos anarquistas revolucionarios, sino más bien librepensadores, con todas las consecuencias, incluida la referencia colectiva a aquella frase tan notable como: “Tenemos que construir un mundo nuevo, distinto al que estamos destruyendo”. 


Nidiosniamonichef

 

    Con este espíritu rompedor de lo cotidiano, la comida de La Revista será a base de tapeo. Trabajo ha costado, pues como sabe de sobra, las tapas están desapareciendo de los bares por la imposición patronal de sólo servir platos, raciones o medias raciones. Cuestión de caja y turismo. A más de uno –hostelero se entiende- habría que recordarle los tiempos del confinamiento y pandemia, cuando con lazos negros manifestaban: “D.E.P. Hostelería”. Descansados y en paz afrontaremos la comida de empresa como comensales con un amplio listado de lo más tradicional en la que no faltará el omega 3, a discreción, y todo el abecedario de vitaminas, con presencia copiosa de la B-12, la más incidente en la memoria y el cerebro, tan necesarios en las lides periodísticas. Así que, con nombres ajenos al argot científico, nos pondremos morados de: espinacas con garbanzos, sardinitas y caballas en aceite, pimientos asados, huevos rellenos, chuletita lechal… y toda la gama de alicientes locales de huerta y granja. Póngale nombres, sin abusar de extranjerismos, que así nos entenderemos mejor.

Comer es una historia Detalle de la portada 759x500

    Lo mejor de la comida de empresa está en la tertulia, por ello estoy deseando de entablar debate con Teodomiro Corbones; todo un archivo histórico de Carmona almacenado en su cabeza. Discernir sobre asuntos sociales con la siempre admirada y sagaz Gracia del Amor Hermoso. Aguzar oreja, al lado de Iñaki del Bierzo, sobre los movimientos políticos que se cuecen en el Consistorio. Y así, con el resto de compañeros cooperativistas de La Revista: Lola, de diseño; Luis, de composición; Paula de infografía… Todos juntos brindaremos por lo mejor de este digital: sus lectores. Por usted, el primero. Salud.    



Taberna de Pompeya 1536x647