Con la retirada de las luces navideñas –con uso compatible para cualquier otra festividad, a tenor de los diseños actuales de tales luminarias- vuelve la monotonía urbana a ser atmósfera reinante en la personalidad de la ciudad. Pero, no había caído que entramos en año electoral, y esto sí cambia el panorama rutinario de manera fehaciente. Si no se ha percatado de ello, es porque aún puede estar con la resaca del desenfreno y el trajín de las pasadas fiestas. Ante tal ceguera provisional, es costumbre académica el echar una mirada a la cuenta corriente y de camino al almanaque. Así que, pasado el Adviento, con magos, papás nórdicos, reinas, estrellas, heraldos y duendes, procede recuperar la realidad real, bien distinta a la virtual que nos aparta, cada vez más, de la evidencia.
Y es evidente la proximidad de urnas en el horizonte, aquí y en cualquier punto de la geografía nacional, donde los candidatos a regidores se preparan para la batalla electoral en defensa de su pan, en primer lugar y, en segundo, del amasijo colectivo, por este orden, salvo excepciones más buenas que el pan candeal de toda la vida. Para corroborar este cambio en la personalidad de Carmona, sólo tenemos que prestar atención al entorno. Como cronista, desde la privilegiada atalaya observo cuantiosos elementos significativos de la mutación reinante. Por el Este, el ambiente lleva meses acaparando una actuación campestre que va desde la Puerta de Córdoba a la ermita de Gracia, pasando de soslayo junto a la Vía Augusta. De aquí al mayo electoral estará a punto para el corte de la cinta. Mientras, a dos pasos del lugar, el abandonado camino de san Mateo y la cuesta de La Pajarita, siguen en degradación permanente.
Por el Sur, hay anuncio sinfónico para el Matadero; y van… Ni me acuerdo. De momento, con la renovación de las subvenciones hay para tocar la flauta durante una temporada, mientras la leyenda de Hamelin mantiene sus fundamentos inalterables: los roedores seguirán la melodía del flautista camino del río Weser (Corbones). Sin embargo, por viarios cercanos, la fantasía deja paso a la tragicomedia con una red de comunicaciones tercermundista y en pésimo estado (S-4108 Carmona-Arahal, A-380 Carmona-Marchena, S-226 Corbones-Fuentes de Andalucía… y con cierre perpetuo la A-8100 Carmona-Utrera). Quizás, tal déficit en las calzadas del término municipal (Sur) sirvan de reclamo para nuevos proyectos con denominación de origen: Ciudad de las Autovías.
Por el Norte, camino de Guadajoz (SE-4107), no es que esté mal la situación, está como la recordamos desde hace décadas, salvo el tramo tocante al tanatorio en favor de la clientela funeraria. Sobre la comunicación por ferrocarril: silencio. Lo de la lanzadera, quedará como recuerdo de una noche de verano. No obstante, la primera piedra está puesta desde hace tiempo: un Carmonilla que, estático en la rotonda, espera nuevo combustible no contaminante. Del Albollón al Paralejo, ni pío, no vaya a ser que decreten su cierre, aunque el Cordel del Herrador merece una redención expresa.
Dejo el Poniente para el final, por aquello de su conexión fluida con la capital (más de una hora en autobús de línea). De momento consigue ser el punto cardinal más caliente y eje central de la mutación territorial carmonense: Circuito de velocidad, megaplantas fotovoltaicas, centros ecuestres, campos de tiro, núcleos residenciales… En el interior de la muralla, no se espera metamorfosis alguna, todo lo más un servicio gratuito que facilitará a los vecinos entrar en el metaverso municipal, aunque me da la impresión que la mayoría ya lo disfruta con sumo placer.