El calendario de Cuaresma en Carmona llegó hoy al tradicional encuentro con la oratoria cofrade de exaltación a través del pregón de Semana Santa. La cita en el Teatro Cerezo, a la hora sexta, como expresaría el lector de los Rollos de Qumrán, o los más cercanos seguidores de Caballo de Troya. En esa atmósfera histórica, y tras las presentaciones oficiales, José Ricardo García puso preámbulo a la disertación al referirse al paisaje de la Campiña y Los Alcores para señalar de lleno a Carmona como “la antigua Jerusalén”, escenario de la Pasión: “La historia anclada en la tierra… Lucero, estrella y baluarte… ¡Carmona, regalo del cielo!”.
Con un cántico a la Cuaresma, marcado por la profusión de figuras literarias, el pregonero continuó su disertación: “Caminante, no hay camino. Cristiano, que sin camino no hay Cuaresma”, para proseguir con un relato de la “Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según Carmona”. Desde la entrada triunfal por San Antón, como símil de enclave histórico, entre ramas de olivo, pasando por una emotiva dedicatoria a su padre, hasta el camposanto de Santa Ana, el orador fue descifrando sentimientos cofrades: “costaleros, saetas, silencios…”
Una llamada a las hermandades y el necesario protagonismo de su juventud, tuvo referencia en el discurso para señalar: “Somos el futuro y estamos con las nuevas generaciones, apostando por una sociedad mejor”.Y con un mensaje directo, afirmó: “No seáis conformistas, luchad por lo que creéis…”, para acertar con documentación bíblica: “Cristo murió joven, con 33 años, pero con los deberes hechos”. Y de seguida, referencia a la figura de la mujer y, por ende, a las madres: “El mayor regalo de Dios al mundo”.
Cual vía crucis temporal, José Ricardo puso como estaciones penitenciales, a cada hermandad carmonense, entre versos catequistas, hasta culminar en Santa Ana “con el luto y el dolor de la paloma herida”. Finalizó el pregón en la búsqueda cofrade del sepulcro el Domingo de Resurrección, y lo hizo con voz altiva: “Que se abran las puertas de Carmona, que suene el llamador… Ahora sí, cofrades, comienza la Pasión”.