La Carmo se perfumaba con pachulí

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La Carmo se perfumaba con pachulí



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     El hallazgo del mausoleo romano, sacado a la luz en agosto de 2019, en la carmonense calle Sevilla, no deja de dar nuevas sorpresas desde que el arqueólogo municipal Juanma Román asomara la cabeza por la estancia funeraria situada en el subsuelo de una vivienda en construcción. Desde entonces, sin prisas, pero sin pausas, se han ido conociendo detalles del enclave, desde los nombres de algunos de sus moradores difuntos (Hispana y Senicio), sus ajuares, entre otros materiales que fueron expuestos en el Museo de la Ciudad meses después de su rescate.

    Tras las primeras labores de conservación, diversos estudios se han realizado para despejar incógnitas relacionadas con el contenido de algunos objetos de vidrio. Uno de ellos, un ungüentario de cristal, se hace actualidad y es objeto de atención internacional en materia arqueológica tras la publicación en la revista Heritage  de las investigaciones realizadas por Román y el equipo de Rafael Ruiz Arrebola, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Córdoba (UCO), donde se identifica por primera vez un perfume de la época romana.



Juanma     El amplio trabajo especifica con detalles científicos la composición del contenido del ungüentario fabricado en cristal de roca. La clave de los resultados ha estado en el tapón del recipiente compuesto por dolomita, material también desconocido en este tipo de uso, y la utilización del betún para su sellado. Basados en ellos, y en las comparaciones con los patrones de aceite de nardo y pachulí disponibles comercialmente, el perfume contenido en el ungüentario, probablemente, era pachulí. 

Los responsables del estudio califican de sorprendente el hecho de que hace 2.000 años una familia adinerada utilizara este perfume, al igual que la esencia con la que se producía el mismo viniera por la ruta del lejano Oriente.