EL MIRADOR: El agua, nuestro recurso más preciado

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     Los asentamientos humanos desde la prehistoria siempre han estado vinculados a un hábitat donde el agua era un elemento esencial. Carmona, en ese sentido, no fue diferente. Algunas investigaciones históricas hablan de la hipótesis sobre la primera ocupación humana en el espacio que hoy día es la ciudad de Carmona y nos dicen que nuestra puerta de Sevilla, en concreto donde se levanta la torre del homenaje, era originaria de un posible punto de abastecimiento de agua para estos primeros pobladores. También nos hablan de cómo ese espacio debía protegerse, ya que el agua era el recurso más valioso de esta tierra, aún por encima de nuestros campos y de nuestra agricultura.


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     A lo largo de nuestra historia, con el desarrollo de la ciudad de Carmona desde época romana, se atestigua la importancia que los habitantes de esta ciudad le dieron al agua. Es muy común y conocido los innumerables pozos, aljibes o cisternas que existen en casi todas las casas antiguas de nuestro centro histórico, así como las innumerables fuentes y pilares que tenemos repartidos por nuestro territorio. En tiempos más recientes, se ha documentado la gran infraestructura hidráulica subterránea de captación de agua de manantiales que nutría a la ciudad, tanto en época romana como islámica, y posteriormente, en el período cristiano, de ese recurso tan esencial para la existencia humana en estas tierras.

     Ahora en el presente y gracias a las infraestructuras modernas, como el pantano del Huesna, hemos logrado tener una fuente constante de este recurso de tanta importancia para la vida y el desarrollo económico de una ciudad. Esto nos ha permitido garantizar lo que años atrás, en muchas ocasiones y debido a los problemas de sequía habituales en el sur de España o debido a la falta de potabilidad por contaminación,  ponía en peligro el abastecimiento de agua. Incluso en algunas ocasiones, ésto llevó a protestas populares, una de las cuales acabo con el asesinato de Miguel Roldan Zafra, por parte de un guardia civil en 1974. 

     El agua siempre ha sido un elemento indispensable para la vida en esta ciudad, y a veces se nos olvida que es el elemento más imprescindible que necesita cualquier población para poder mantenerse en el espacio donde vive, donde tiene su desarrollo. Lo menospreciamos cuando pensamos que es un recurso inagotable que nunca faltará. Esto nos lleva en muchas ocasiones a un uso indebido, poco sostenible e incluso al derroche, no aprovechando de manera más sostenible y eficiente este recurso de tanta importancia para nuestra ciudad.


E4ddbff4 ba06 4e46 b99c bce63aed9f6b     Repasando un poco la identidad cultural de nuestro municipio, llama especialmente la atención una de las propuestas de valor patrimonial de nuestra ciudad, como es la ruta de los pilares. Esta ruta es una serie de enclaves de naturaleza ganadera creados en diferentes momentos de nuestra historia y que aún a día de hoy nutren nuestro bello paisaje por el escarpe de nuestro centro histórico. Muchas de estas fuentes todavía están en uso, aunque obviamente con un uso menos intensivo que en épocas anteriores, cuando la ganadería estaba más presente en las laderas de nuestra tierra. Aún así, a día de hoy, todavía hay pastoreo y en el transcurrirde ese paseo con estos animales por los campos aledaños al Picacho,  encuentran un refugio para el ganado, donde pueden refrescarse y beber agua por estos caminos y veredas que aún quedan en las cercanías de Carmona.

     Es conocido, tiempo atrás, que algunos de estos espacios fueron utilizados como huertos agrícolas con árboles frutales como naranjos y limoneros, como por ejemplo  el espacio de Martin Perez  que albergaba la vegetación de estos huertos cercanos a la ciudad, oasis en las áridas laderas del nuestro escarpe.

     Ahora, en estas nuevas circunstancias climáticas en las que el ser humano ha decidido entrar voluntariamente debido a los efectos de los gases de efecto invernadero y a la deforestación,  nos vemos abocados a intentar paliar de cierta manera los efectos de este calentamiento que ya sentimos y sufrimos en la actualidad. Las intensas olas de calor que se dan en nuestro municipio, acompañadas de períodos de sequía muy extensa y un mínimo nivel de precipitaciones que ya son comunes en los últimos años,  nos hace agradecer cualquier espacio con arboleda y vegetación que pueda amortiguar un poco las altas temperaturas que tenemos en nuestra ciudad. Todos queremos sobran de un árbol cuando el calor aprieta.


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   Es por eso que el planteamiento que podríamos darle a estos recursos hídricos, que aún en muchos de estos pilares todavía están presentes con sus pequeños chorros de agua, podría permitirnos crear un pequeño oasis de vegetación en el entorno de estos espacios. Estos oasis servirían como núcleo vertebrador para la creación de lo que podría ser un cinturón de arboleda alrededor de Carmona, que iría creciendo a lo largo de los años y que en el futuro podríamos legar a nuestros hijos. Hay que tener presente que para ellos será aún más duro enfrentarse a las consecuencias del cambio climático.

     Está en nuestras manos y es nuestra responsabilidad plantear iniciativas encaminadas al remedio más sostenible y natural que conocemos para intentar mitigar la desertificación que avanza sin freno por nuestro territorio: la reforestación de espacios naturales. Volver a ganar con cubierta vegetal y arboleda esos espacios para que las futuras sequías y la consecuente subida de temperaturas, permitiendo encontrar la capacidad a través de la naturaleza de mitigarlas y convertir a la naturaleza en un aliado, en lugar de verla como un elemento sobrante para el desarrollo económico. Debemos convertirla en un pilar fundamental en nuestro desarrollo de cara al futuro.

     Hay que apostar e invertir en este tipo de proyectos desde las administraciones públicas para la recuperación de estos espacios, como nuestros pilares, y la recuperación de esas capacidades de recursos hídricos que tenemos en ellos. Esto nos permitirá tener y crear un futuro más verde, pero verde de arboleda, no de césped,  para Carmona. Es una muestra de nuestro compromiso con las generaciones futuras y el legado que queremos dejar a nuestros hijos. No queremos ver cómo nuestra fértil vega, nuestra ciudad de Carmona, se convierte en un auténtico desierto o páramo donde la vida y la existencia humana no son agradables ni deseables. Hoy en día, debemos plantearnos en muchas ocasiones el privilegio que tenemos de poder vivir en un espacio tan privilegiado como es Carmona, cuidemoslo.


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