Cursos de Verano: Investigación de homicidios de gran complejidad

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La sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona acoge en estos días la celebración del curso de verano ‘Investigación científico-técnica de los homicidios en casos de especial complejidad’ dirigido por el médico forense, Antonio Rico García, jefe de sección de Histopatología Forense del Servicio de Patología del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Sevilla. Dicho curso está coordinado por María Santos Rodríguez.


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El tema es de enorme importancia, puesto que el concepto ‘investigación de homicidios de especial complejidad’ hace referencia a los casos donde el estado de los cadáveres o las circunstancias que rodean los hechos, requiere la utilización de protocolos y técnicas de estudio fuera de las habituales.

     Según explica Antonio Rico, “ofrece gran dificultad la identificación, el diagnóstico de las lesiones, mecanismo de la muerte o la dinámica de los hechos, en aquellos cadáveres que presentan un avanzado estado de putrefacción, que están afectados por el fuego, los hallados en un medio de sumersión, cadáveres que han sufrido amputaciones o descuartizamiento o una mezcla de las alteraciones que se producen cuando se dan más de uno de los fenómenos mencionados”.


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En Sevilla y provincia, la media está en torno a los 12 homicidios anuales, “aunque este año se verá superado con toda seguridad, ya que en estos primeros seis meses se han producido ya nueve homicidios. Los casos en que los cadáveres han sido manipulados para evitar su identificación o para deshacerse de indicios están aumentando paulatinamente, como los cuerpos que se ocultan en pozos, que se queman o se mutilan. La explicación está en el aumento de homicidios relacionados con ajuste de cuentas en el contexto del narcotráfico u otros casos de crimen organizado”, según informa el médico forense.



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   Además, desde el punto de vista médico-legal son las nuevas técnicas en genética forense las que, en muy poco tiempo, van a revolucionar la investigación, en opinión del director. Así, sostiene que están dando pasos en epigenética -actuación del medio ambiente en el genoma-, con lo que se pueden hacer determinaciones de la edad o data de la muerte. Asimismo, “se estudian marcadores binarios donde podemos estudiar la biogeografía de esa persona (ancestralidad) y características físicas como el color del pelo, color de iris, entre otras. Los últimos estudios se están centrando en la genealogía forense”.