O los responsables políticos de los distintos partidos que confluyen en las urnas en cada convocatoria electoral toman cartas en el asunto o, de aquí a corto plazo, van a tener que utilizar artes de pescas para rescatar a los miles de ciudadanos carmonenses que pasan de emitir su voto para la gobernanza política estatal, autonómica y local. Los datos no engañan; la abstención en Carmona vuelve a ser la protagonista de la actualidad en el panorama más próximo , por mucho senador que se presente con vitola vecinal.
El observador que diga lo contrario es que tiene intereses espurios en transmitir la realidad. Sin más análisis, que la frialdad de los números -tiempo habrá para otras cuestiones- las elecciones generales en Carmona dejan para la historia las siguientes cifras: El PSOE es el partido ganador con un total de 5.735 votos; hace un par de meses no consiguieron ni la mitad en la convocatoria municipal (2.331). El PP, fue ayer, el segundo partido en votos 5.105; en mayo consiguió 8.459, una pérdida casi idéntica a la de su eterno rival.
Lejos del bipartidismo extraoficial, la formación de extrema derecha, Vox, ha conseguido el respaldo de 2.031 papeletas, lejos de los 495 votos de las elecciones municipales en Carmona. Como cuarta formación política local está Sumar que contó ayer, 1.616 votos superando la cifra de la registrada (1.313) en la convocatoria municipal de mayo. El resto de partidos pasan a engrosar un recuento insignificante, con mención cariñosa y animalista al PACMA (199 votos).
La política de pactos y conjeturas varias será la tónica en los próximos días en las diferente sedes nacionales de los partidos en liza para formar gobierno. Los resultados de Carmona merecen un estudio aparte, aunque desde las páginas de opinión de La Revista se han dado las claves con titulares tan acertados como: "El voto en Carmona, una montaña rusa".