EL MATACÁN: Romance de siesta

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Poetada1


Romance de siesta


22    Arranca agosto, señores. / Carmona duerme la siesta / bajo la parra, a la sombra, / media dentro y media fuera, / y como no quedan parras, / cada una se la inventa / al compás de la chicharra, / sin guitarra, sin orquesta. / Cuajadita la primera, / añorando aquella alberca / con perfiles de chumberas / y polvorienta vereda. / La segunda se aletarga / con la brisa marinera, / a la sombra de sombrilla, / entre castillos de arena, / ya sea en Matalacañas, / ya sea en Isla Canela, / que dispuestos a sestear: / un sueño por La Caleta. / Las dos Carmona dormitan, / cada una a su manera / y aquestas con el ronquido / fablan desde la apnea: / Qué me gusta disfrutar / de silencios de alamedas, / de la Plazarriba foral, / de compaña mañanera, / páginas de un memorial / con marchamo de la abuela. / Lo dijera o quien lo diga / la verdad no duele prendas: / desde la Puerta Sevilla / ni hay amo, ni hay cesar, / ni moros, ni cristianos, / ni mezquitas, ni iglesias / y menos, perros de bozal, / guardeses de las haciendas. /


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   Con cadencia pasa el día / entre cantos de sirena, / entre cantos de chicharra, / las dos Carmona sestean / como si la una y la otra / acercaran confidencias. / La más próxima a la orilla / presume de su prebenda, / de su piel casi mulata / para próxima novena. / Mientras tanto la tortilla / toma cuerpo de fiambrera / y el filete empanado / se despliega a toda vela. / Niño, tráete un cubito, / un cubito de agua fresca / que reclaman los tobillos / vitaminas salineras, / y de camino me acercas / las sandalias cangrejeras / que voy a andar un ratito / hasta el islote de piedras, / a ver mariscar erizos / entre coquinas y almejas, / a disfrutar de lo lindo / aplastando chocho viejas, / observando los carajos / mientras sube la marea. /

     La Carmona de secano / ni se arruga ni se afrenta, / dispone desde El Picacho / vista al mar en la cubierta; / no hay atunes, no hay caballas / ni artes para la pesca, / el arte monta a caballo / entre rebaños de ovejas. /


Pierre bonnard siesta jardin 1920

     Niño, tráete la quincana, / acércame la telera / que doy cuenta ahora mismito, / con navaja albaceteña / de la ristra de chorizo / y las aceitunas negras, / que de postre ya los veo, / colgaitos en la higuera / un manjar requetefino, / ya sean higos, ya sean brevas / que el hambre quitan lo mismo… / Y el niño, que se las pela, / no deja en el árbol ni una, / ya vendrán las cagaleras. / Y antes que canta un gallo / a los dos se le presentan; / retortijones de aviso / para irse de varetas, / que alivian por el escarpe / con mirador a la vega, / cerquita cerca de un pilar / que limpia culo y culera /. Chanza, burla inocente, / sátira y cuchufletas. /

Juan GARCIA RIPOLLES LA SIESTA 1551633545

  Las dos Carmona comparten / temporada veraniega / entre pasiones, recuadros / caballetes, borriquetas, / lienzos, matices, colores, / guirigay en la paleta, / perfil de fragua vulcana,/ de aureolas y leyendas. / Presumen de sus amores / de cubete y fortaleza, / de amantes de balconada, / de galón y soldadesca, / de baja cuna porquera / o dosel de la nobleza, / cada cual su ascua arrima / a la que dé más candela, / renglones, sutil herencia / de los cantares de gesta. / 

    Ambas se sienten legado / de fábulas principescas, / de tesoros y caudales / sin más baúl que una talega. / Todo cabe en un agosto, / un agosto de quimera, / sea a la orilla del mar / o al filo de la dehesa, / cada una en su lugar / dan por zanjada la siesta / en un horizonte de paz / que les regala el poeta. / Silencio de las chicharras, / silencio de las sirenas… / Arriba asoma el lucero, / arete de luna llena / al paso de una fugaz / o la cola de un cometa, / territorio celestial, / dominio de las estrellas. /


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