La magia del cine hace posible lo imposible. Como muestra, la cinematografía conquistó anoche la carmonense Plaza de San Fernando (Plazarriba) para dar rienda suelta al rodaje de una nueva serie dirigida por Alex de la Iglesia, titulada “1992”.
Así, desde el atardecer, hasta la madrugada, el enclave quedó acotado para la productora, en todo el perímetro de la plaza y aledaños, que poco a poco fue adquiriendo silueta de plató, hasta configurarse en un escenario de hace treinta años.
Imágenes mágicas de travestismo urbano trasladaron el lugar a la Sevilla del 92. Así, la esquina del Ayuntamiento presentaba carteles de alta torería: “El Niño” y “El Maestro”. En su fachada, una cruz era testigo penitencial de una calle muy cofrade. Por la calle Vendederas, se abría una nueva terraza hostelera. Los aparcamientos del entorno circular eran ocupados por coches de la época, a los que se les permitía estacionar sin prohibiciones. Gallardetes del jubileo compartían imágenes de Semana Santa. Todo mágico.
El objetivo no reparó en detalles anecdóticos, como el ensayo de un paso de Semana Santa, que entraba en Plazarriba con banda de cornetas y tambores y una sección de nazarenos. Al artilugio no le faltó pormenor: señalización nocturna, vigas simuladas… Todo simulado, menos el personal: cuadrilla de costaleros de la Hermandad de Santiago, hermanos y acompañantes, que aprovecharon el rodaje como ingresos extras para la cofradía real, además del gremio hostelero que hizo caja especial por el cierre del negocio.
La madrugá se hizo tórrida entre toma y toma. Sonaron hasta disparos bajo la farola, según el guión, lo que produjo carreras descontroladas de decenas de extras que, como almas que lleva el diablo, alcanzaron pronto refugio en las proximidades. No hubo problemas, la seguridad estaba más que presente con unidades especiales. La noche fue avanzando en un ambiente seductor, con referencia de hace treinta años menos… Quién los recuperara.
Reportaje: La Revista