Tras los estudios previos en el subsuelo de la Puerta de Córdoba y ante la alarma del deterioro en la fachada del monumento, por las fisuras detectadas desde hace una década, sobre todo en el torreón norte, los técnicos advirtieron como el avance de las mismas hacía necesaria una intervención de urgencia. La obra que acaba de finalizar, con un coste de 270.110 euros, deja el edificio de reminiscencia romana con una visual insólita.
La Puerta de Córdoba antes del inicio de las obras .
La empresa SANOR RESTAURA, S. L., adjudicataria de la obra, inicia el cierre perimetral de la zona afectada con la colocación de valla de protección y ocultación de trabajos.
Las primeras labores de emergencia se emprenden bajo el torreón afectado por las grietas. En su base, se abren zanjas donde posteriormente se introducirán los pilotes como puntos de sustentación de la estructura que se acoplará al baluarte .
La obra sufre un paréntesis en el que no se observa movimiento laboral alguno.
Reanudados los trabajos, la zanjas con los pilotes quedan cubiertos de hormigón alrededor del torreón.
El primer tramo de la estructura que será soporte del bastión comienza, desde la base, a rodear las paredes con fisuras verticales.
La estructura metálica alcanza la máxima altura y se inicia la soldadura de las piezas horizontales.
Los trabajos se rematan a pie de la estructura con planchas que cubren los sillares en la base del torreón.
La obra de emergencia concluye y queda exenta de elementos que ocultaban el monumento.