En los últimos tiempos, los gobernantes populares de Carmona (PP con alcalde pasional incluido) mantienen como escudo defensivo su incompetencia ante los problemas de sanidad, de transporte, de movilidad, de empleo, de vivienda, entre otros, que sufren los carmonenses de a pie, sin distinción de colores. Son, por tanto, unos incompetentes. Y llevan toda la razón. Pero, cuando un Gobierno Local presume de pasión por Carmona, como así se declama con reiterada vehemencia en las redes sociales y propaganda goebels institucional, y no da el paso adelante de afrontar la realidad cercana, sino que la obvia en beneficio de intereses bastardos del yo, de la cartera y del privilegio de una casta solariega, lo más acertado es ponerlos de arriba abajo como chupa de dómine. Así, sin complejos. Y doy argumentos.
Siempre se ha entendido de manera universal que la política es la actividad de los que gobiernan los asuntos que afectan a la sociedad más próxima. Los más cercanos de Carmona no están en la Puerta del Sol y la calle Ferraz de Madrid, ni en la calle San Vicente y la plaza de San Francisco de Sevilla. Estos lugares nos cogen tan lejos como el arroyo del Galapagar, la vereda de Santiche o el carril de la Lana, por poner ejemplos a pocas leguas de Plazarriba. Sin embargo, este Gobierno Local de incompetentes, alquilan un autobús de Hans -los de Casal ni de vista- para desplazarse fuera del término municipal de Carmona para protestar contra pactos, amnistías, acuerdos… entre partidos que buscan formar un nuevo gobierno, tras el fracaso de sus homónimos del PP que no han podido o sabido concretar el envite constitucional por mandato real.
A pesar de la frustración y fiasco, los incompetentes ediles del Gobierno Local de Carmona están en su derecho de manifestarse por calles y plazas de todo el orbe. La democracia así lo contempla.
Lo que no se entiende es que se manifiesten por cuestiones en las que no tienen competencia alguna, y no alquilen autobuses para reivindicar la defensa de la Sanidad Pública ante el déficit de los servicios sanitarios en Carmona y Guadajoz, para pedir un transporte seguro y de calidad para trabajadores y estudiantes, para regular el avance de las macroplantas fotovoltaicas, para frenar la contaminación de los acuíferos… Sí, ayer vimos a todo un gobierno local de incompetentes envolverse en la bandera nacional en defensa de su pesebre, olvidando a la bandera de Carmona que, precisamente, ni tan siquiera ondeaba arriba en la monumental Puerta de Sevilla. Casualidades de la vida, pero tan cierto como que los perros se parecen a sus dueños. Muchos vivas a España, mucha pasión por Carmona, pero me temo que los vivas, son el reclamo de los vivales, y la pasiones, romances pasionales.
Tiempo al tiempo. De aquí, a unos días, o cuando corresponda, tendremos nuevo gobierno central, y será del color que consideren los representantes del pueblo soberano. Como también, a la vuelta de la próxima esquina, por no decir trienio, tendremos nuevo gobierno andaluz y nuevo gobierno local, del color que decidan Parlamento y Consistorio, respectivamente. Otra cosa será que unos y otros se manifiesten incompetentes para solventar lo que verdaderamente les preocupa a los ciudadanos. De momento, en Carmona, a cada momento se nos recuerda desde el Gobierno Local: somos incompetentes. No se equivocan.