Valentín Pinaglia pregonó la Semana Santa de la buena gente

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Valentín Pinaglia pregonó la Semana Santa de la buena gente


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     La cita anual del anuncio de la Semana Santa carmonense, tuvo lugar al mediodía de ayer en el Teatro Cerezo. El atril estaba reservado a Valentín Pinaglia, un paisano que reboza cariño por los cuatro costados hacia el amor de sus amores: Carmona. Como presentador, “su queridísimo amigo”, Francisco Prieto, dejó sentido homenaje a la personalidad del orador “por sus valores”, entre los que desgranó todo un completo currículo de actividad interdisciplinar y vida cofrade; desde costalero en las primeras cuadrillas juveniles, hasta miembro, durante décadas, de la Junta de Gobierno de la Hermandad de Nuestro Padre. Con una anécdota protagonizada por ambos durante la procesión del Silencio, el presentador quiso dejar constancia de la “rectitud” de Valentín, ora en su despacho profesional, ora como diputado en la estación de penitencia.


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     Pinaglia inició la oratoria -previa audición de la marcha “Amarguras”, interpretada por la Banda de Música Arrabal de Carmona- “pidiendo la venia a Carmona”, a la que hizo un cántico popular y original, con nombres, apellidos y apodos; una emotiva exaltación con acompañamiento musical, a modo de llamada a una imaginaria cuadrilla que arrancó la ovación del público. Tras numerosos agradecimientos por nombrarlo pregonero, proclamó su religiosidad: “Sin fe y sin Dios este pregón no sería los mismo. Vengo como mensajero, nada más y nada menos, para anunciar la gloria de Carmona y su dolor, el gozo, su soledad, el tiempo de una muerte y la resurrección eterna”.


     El pregonero prosiguió con su visión sobre la personalidad del cofrade carmonense, de la que dijo mantiene durante su vida una “amistad verdadera”, desde cualquier puesto de responsabilidad en las hermandades, desde el prioste al monaguillo… En una línea de sentimientos pasionales, Valentín retomó su proclama hacia Carmona: “Despierta de tu letargo…”, para a continuación dejar constancia de la labor de mujeres y hombres cofrades y sus interioridades: “Que larga se me está haciendo la espera…”, con una línea argumental en la que no faltaron referencias notorias de familias y personas con larga tradición en el mantenimiento de las hermandades carmonenses.


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     Así, desde los Servitas, del Viernes de Dolores, hasta el Santo Entierro, del Sábado Santo, y entre vivencias, poemas y alegorías, Valentín Pinaglia hizo del pregón un largo documental de imágenes, enclaves y momentos fervorosos por un itinerario pasional y monumental, y todo ello encumbrado con referencias notorias a vecinos cofrades, penitentes, saeteros, costaleros, aguadores… que dejaron huella en la Semana Santa carmonense. En su disertación final, el pregonero pasó de reflexiones personales, “en el ayer y en el hoy se adueñan de mí la fidelidad de mi padre…, el apretón de manos de los amigos cofrade… ¿Dónde está Dios, Carmona? que no lo encuentro…”, a poner punto y final con “la llegada de la gloria y la recogida” de un pregón con referencia expresa al “Señor de la antigua Carmo y a la Madre de los nazarenos: mi Virgen de los Dolores”.


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