Esta semana, los carmonenses podemos decir a boca llena que somos millonarios, y no es porque Valentín Pinaglia nos haya adelantado de manera confidencial los números premiados en las distintas loterías. No. Ojalá fuese así, pero me temo que habrá que seguir pendiente de los bombos para recoger por ventanilla, al menos, la devolución del boleto. Qué hartura de millones. Para qué tantos millones, si seguimos –salvo excepciones de toda la vida- con las mismas necesidades vitales desde el barrio de Urbano X al de los Quíquilis (desde Villarrosa a Santiago, para el lector ajeno al matacán).
Apunten: Un gordo de treinta y tantos millones de euros para el canal (el de los Presos de toda la vida). A ver si sobra algo del presupuesto y resarcen con honores a los prisioneros esclavos que lo construyeron como castigo por sus ideas democráticas. Un segundo premio, nos deja la no despreciable cifra de un millón y medio de euros, que va íntegro al Parador. No sé si será la misma inversión que se anunció en septiembre de 2022, pero me huele que sí, siguiendo la moda de los gobiernos de repetir publicidad entre programa y programa. Le sigue, un tercer premio de más de medio millón de euros, que tampoco está mal. Se va al extrarradio para renovar el tramo de carretera que discurre desde el muro de la Necrópolis al Pozo de los Ingleses; actuación más pregonada que la llegada del tapicero. Ah, se me olvidaba, y casi medio millón para la cofinanciación en los pisos de alquiler del Cerrillo. Casi ná. Vamos que este año, el pescaito de feria lo pagan a medias entre Carmocon, Turbepal, Limancar, Alonso… y Juantanamera.
La cosa no queda ahí porque, de buenas a primera, el alcalde se ha dejado caer, en plena euforia económica, con un pleno de la Primitiva. Lo que lee. Nada de menudencias, ni de catetadas de pueblo, ni de pedreas, ni rifas. Nos ha tocado una fábrica de avionetas con quinientos empleos, gracias a la mano inocente de Juanma, alumno aventajado del Colegio de San Ildefonso. Que sí, que sí. Y para colmo, el embalse del Huesna está ya al 80 % de su capacidad, por lo que disponemos de agua para regar, sin restricciones, media vega y los huertos del Pilero, además de dar continuidad histórica a los pilares próximos y realce al estanque de los patos del Tiro Pichón. Ni que decir tiene que Tío Martinito, con el agua al cuello, ha llamado en varias ocasiones al 112. De momento, ante tanto parabién en Carmona no ha habido repique de campanas, ni ministriles, ni luminarias, aunque, según el cuerpo de maceros consistoriales, está previsto un concierto de matraca en Santa Ana. Matraca antigua, como la de Santa María, nada de modernidades.
Somos millonarios por castigo. Quién lo iba a decir. Hace tres días, éramos de los más pobres de España, y ahora, por arte de birlibirloque, somos municipio con deuda cero, libres de bancos, como los de la Alameda de Alfonso XIII, tatarabuelo de Froilán de Todos los Santos. Como de casta le viene al galgo, sea de capital o de pueblo, no es de extrañar que, en este ambiente millonario, Froi inaugure el circuito de velocidad de Carmona; su madre, entregue las llaves de los pisos del Cerrillo; su tío, estrene una avioneta Pilatus, y su abuelo, disfrute sin cargos, de una regata en el Canal de los Presos. Seguro que la gana el “Bribón”. De momento para festejar faustos por los millones, este fin de semana se ha montado en el Paseo una feria… por supuesto medieval y con todos sus estamentos: Señor feudal, nobleza, clérigos y plebeyos. Libertas capitus.