La mañana de hoy en Carmona tenía un olor especial, único en el año. Así se repite desde tiempos inmemoriales. Sólo echamos en falta, al conjunto aromático por excelencia, la juncia; aquella hierba larga con la que la chiquillería carmonense fabricaba, con la habilidad adquirida de generación en generación, aquellos látigos que servían de juegos y travesuras mañaneras del Día del Corpus. Sin embargo, desde la calle Prim hasta la de Santa Clara, el olor a romero dejaba patente la conmemoración anual. Hoy era una mañana distinta, tanto para los creyentes en el sacramento de la Eucaristía como para los agnósticos amantes del arte sacro, del que Carmona presume cuando el sol le da luminosidad natural. A veces, la crónica escrita no alcanza más allá de una prosa lírica para la ocasión. Por ello, el efímero escenario de la procesión y su entorno tiene su referente explícito en las imágenes. Sólo nos faltó la juncia.
Paso con la reliquia de San Juan Grande
Paso de San Teodomiro
Paso del Niño Jesús
Paso de la Virgen de la Encarnación
Paso del Santo Sacramento
Alfombra de sal
Por Vendederas
Consistorio
Invitación
Que no falte
Entre rejas
Esfera verde
Seguridad y Protección
Fidelidad
Pasión paterno filial por la música
Lucero guardián
Costal y número
De recogida
Puerta de fe