Al compás del “citius, altius, fortius” llevamos unas semanas que ni te digo: agua del Sena, agua de Saint Denis, agua de Vaires-sur-Marne, agua de Marsella… y por aquí, ni te cuento. Después del corte del Huesna, y el agua con más mal color que la de las minas del Tío Martinito, están en el aire las pruebas de natación en todas sus modalidades de la próxima Karmolimpiada. Con K de Karma. De momento, hay una incidencia menor en el suministro acuífero del Pilar Ancho, donde las autoridades locales han hecho acto de presencia por si se hace necesario un trasvase desde el arroyo del Galapagar para la competición en aguas bravas. Lo de bravas, se conoce de sobra que se debe a la proximidad de ganado de lidia autóctono.
Por otra parte, me trasladan desde el Comité Olímpico Carmonense (COC) que se ultiman con buen ritmo los detalles en el tapiz de Plazarriba, lugar en el que se desarrollarán los ejercicios de gimnasia artística y rítmica. Al parecer, hay dudas si el trampolín se instalará en el tablao de la música o en la Alcaldía, por aquello de que los aspirantes a preseas puedan llegar a lo más alto sin grandes esfuerzos. Así, pues, y con toda seguridad, no faltarán las barras, en sus diferentes modalidades: las asimétricas (tipo Forum), las paralelas (tipo Goya) y las fijas (tipo Mingalarios). No obstante, apuntan los técnicos municipales que no faltará la barra libre, por lo que se ha descartado la de equilibrio. No hace falta aclarar motivos al respecto. Eso, sí, no habrá restricciones horarias de uso para entrenamientos, sea con luz natural o artificial. Por ello, ya han quedado instaladas, con tiempo de sobra, los miles de luminarias a lo largo del entramado gimnástico.
Hasta la jornada inaugural, el personal de obras y servicios trabaja de manera denodada en la puesta a punto del magno acontecimiento. Tan es así, que se han retirado todos los permisos vacacionales en Limancar, mientras el presidente del COC visita a diario los trabajos, sea en el interior o en extramuros. Lo mismo aparece junto al vaso (de la piscina se entiende) como en las calles centrales, en labor inspectora de poyetes no resbaladizos. La infraestructura más problemática se centra en altura: en el reloj gigante de cronometrajes. A pesar de instar a los más afamados expertos en la materia, no se ha conseguido, hasta ahora, que el instrumento vuelva a marcar la hora exacta, por lo que sigue parado desde principios de verano, en las ocho menos un minuto. Menos mal que las campanas si funcionan con exactitud, tanto a gloria para unos, como a dolor para otros.
Este último episodio temporal, ha servido para que algún pájaro de mal agüero, dude si todo estará a punto para la tan deseada ceremonia de apertura de la fiesta. No obstante, todos confiamos en que la tribuna de Vendederas lucirá como siempre; la banda de música tocará diana e himno; las medallas no faltarán a la cita; el bullicio será santo y seña del graderío; la seguridad ocupará su puesto avizor… Nos falta tan sólo un detalle, insignificante para el COC, como para no reivindicarlo y preocuparse, pero que puede dar al traste con el gran espectáculo: Los servicios sanitarios. Como con la salud no se juega, ni en la efímera y fantasiosa olimpiada, ni en la diaria vida real, sólo nos queda confiar en que los dioses del Olimpo nos protejan.