El nuevo curso escolar que ha comenzado en Carmona el pasado martes, al ser fiesta local el día anterior, ha devuelto el frenesí cotidiano de primeros de septiembre en los centros educativos de los barrios carmonenses. La puesta en marcha del calendario, deja en este comienzo un margen de adaptación, sobre todo para los más pequeños, con un horario flexible que se amplía en las siguientes jornadas hasta la total normalidad. Ajustes que también, aunque en menor medida, afecta al profesorado en lo referente a completar las plantillas, con los últimos nombramientos y sustituciones, y las solicitudes imprevistas de matriculación definitiva.
A día de hoy, los centros públicos y concertados de Carmona, presentan el siguiente cuadro de escolarización en Educación Infantil y Primaria:
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Los datos muestran, con respecto a años anteriores, un goteo permanente en la disminución de alumnado en general, y por tanto, la consiguiente paulatina pérdida de unidades escolares. De hecho, en el presente curso 24-25, se registran un total de 69 alumnos menos que en el anterior. No obstante, a pesar de que el índice de natalidad ha bajado en Carmona, la pirámide de población ha frenado esta incidencia gracias a la incorporación censal, en los últimos años, de nuevos vecinos procedentes del extranjero, en su mayoría inmigrantes compuestos por familias jóvenes que integran a sus hijos en el sistema educativo. Así lo confirmaban fuentes docentes próximas.
Por otra parte, hay incidencias de carácter demográfico y social que, de manera concreta, reflejan el goteo de pérdida de alumnado. Como ejemplo, el del colegio Pedro I, situado en el centro histórico, cuyo despoblamiento y envejecimiento vecinal se hace patente en su trayectoria negativa de matriculación. Además, el número de alumnado procedente y residente en el medio rural -del que se nutría a través del transporte escolar y del atractivo local y exclusivista del servicio de comedor- se ha visto mermado en casi un 50% en los últimos años.
El descenso de matrícula global en las aulas carmonenses, no implica que las condiciones del trabajo de los maestros y la organización escolar haya mejorado de manera consistente, pues un factor clave se hace imprescindible en la actualidad: El apoyo necesario de la Administración Educativa Andaluza para hacer frente ante el numeroso alumnado que necesita atención personalizada, y en muchos casos individualizada y permanente. Todo un reto del presente y futuro próximo para Carmona.