Ayer, fue uno de los días señalados en el calendario carmonense. Haga frío o llueva, las carrozas de la Giraldilla salen a la calle. En esta ocasión los giraldillos aseguraron el respaldo popular gracias a los meteorólogos. Música, fanfarrias, aclamaciones... Todo un mundo ilusorio para encontrarnos, sonreir y volver a ser niños. Y hay sueños que se hacen realidad:
La monumentalidad del casco histórico se trasladó al Arrabal. La torre de San Pedro se hizo pórtico de entrada en la "Calle Sucia" y los sillares romanos sirvieron de asiento a la chiquillería.
La fuente ferial de Bultaco puso sello inconfundible, tras sesenta años de historia, por la esquina de Tinajerías. Ambiente gitano entre un entramado de vestuario árabe. Fuimos Al-Ándalus.
La prehistoria también tomó partido en un enclave singular. El transporte fue y es santo y seña del lugar.
Barcos orientales con patronos reales asombraron a una multitud deseosa de participar en la ensoñación.
Los caballos del tiovivo buscaron protagonismo ante las cigüeñas de Concepción. Estas ni se inmutaron, su reino sí es de este mundo.
Castillos en el aire para una ciudad de castillos. Mickey Mouse hace de presentador para Carmonylandia.
La primera estrella aparece entre la multirud. Pronto, el cielo se llenará de compañeras.
Los tronos tienen momentos de reflexión. La luz roja se enciende en la popa de un barco que navega avante por la marea arrabalera.
Música, maestro. Todo un compedio instrumental deja huella en un atardecer en el que el "Christmas Oratorio" de Bach, acude al encuentro...
... en Carmona, para fantasear con caballos, carros infantiles... "una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".