
Hoy me siento muy campo
muy calle vacía esperándome
muy nada a punto de llevarse.
Prefiero no amargarme con nombres
ni con recuerdos ni futuros.
Voy a echar mi alma
a rodar por la ladera,
a ver si alguien la detiene y la besa:
¿Eres tú el alma de José María?
(José María Requena. 1998)