La iglesia de San Pedro de Carmona vuelve a protagonizar momentos de esplendor de arte imaginero como los vividos ayer en su interior con la llegada de una obra nacida de las manos del artista José Antonio Navarro Arteaga: La Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, vulgo de La Borriquita. En su humilde lonja arrabalera, el recuerdo de su última aportación artística de carácter sacro, la del santo carmonense Juan Grande, en octubre de 2022. Hoy, con rosas en la mano, el "héroe de la caridad", como así reza en su pedestal, recibe la llegada de la nueva imagen a las puertas del templo.
En esta ocasión no hay velo que descubra el conjunto escultórico. El Galileo luce en todo su esplendor ante el presbiterio, escoltado por numerosos hermanos de la Humildad y Paciencia, a la espera de ser bendecido durante el transcurso de un acto religioso. Sin la presencia de su autor, por razones profesionales de última hora, nos recreamos en la obra, antes de adquirir dimensión espiritual.
El rostro de un hombre joven de larga melena y poblada barba montado en un pollino, saluda o más bien se hace partícipe de un gesto y mensaje pacifista hacia quien lo observa. No hay referencia mesiánica ni multidud con voces de hosannas. Sus trazos de gubia y pincel, transmiten más hacia una interioridad reflexiva que a un momento de exaltación triunfal. Su relajación corporal sobre el animal deja patente una escena de felicidad personal, desde sus inmutables labios, los dedos que acarician las riendas y la verticalidad de los pies ajenos a lo terrenal. La imagen aporta múltiples detalles para todo observador amante del arte y la cultura, así como para aquellos que se instalan en la fe mesiánica en busca de la salvación.
En este contexto, dos voces autorizadas se expresan junto a la obra de Navarro Artega. Por un lado, el máximo responsable de la corporación religiosa que hace realidad una aspiración cofrade para Carmona, Francisco Javier Román Chacón. En su opinión la obra "es una maravilla, no hay más que verla, lo que esperábamos del artista". Para la Humildad y Paciencia supone un "crecimiento histórico, al igual que para la Semana Santa de Carmona, con declaración de Interés Turístico, que le hacía falta La Borriquita". Su impresión personal de la talla está en el rostro, afirma: "Desprende algo inexplicable, belleza, paz, amor".
La escultura saldrá en procesión sobre un paso completo cedido para la ocasión por la hermandad de la Veracruz de Tomares. Será pues el próximo domingo, a las 15:00 h, cuando La Borriquita, acompañada con ochenta nazarenos, la mayoría niños, los que tengan la oportunidad de hacer historia cofrade carmonense.
Otra voz autoriza en el acontecimiento, dada su condición de párroco de la iglesia de San Pedro es la de Antonio Ceballos. Y no es la primera vez que, durante su actual ejercicio pastoral, se vive la aportación al templo de una obra escultórica de interés, como la reseñada de San Juan Grande. Así, manifiesta que la sede queda enriquecida en imaginaría y, por ende, toda la Semana Santa de Carmona.
Califica la nueva obra como "moderna y realizada al estilo del barroco andaluz, que no desdice nada al existente en Carmona". A Ceballos le impresionaba "la cabeza de la imagen, portentosa, muy propia del estilo del escultor, como todas las que ha realizado Navarro Arteaga". La obra, afirma el parroco quedará de manera permanente en la capilla de Ánimas del templo donde podrá ser contemplada por los fieles y visitantes.
Entre múltiples detalles que no se nos escapa por curiosidades del momento: Los complementos del pollino han sido elaborados por el taller de costura de la propia hermandad, mientras que la vestimenta de Jesús, se completa con una manto propio de una imagen de San Juan, mientras que la túnica blanca procede de la entrañable corporación de La Borriquita de la capital gaditana.