Cuando la pasión se acentúa con estímulos sensoriales externos, la conexión entre ellos hace que las emociones se desborden. Ayer, las pasiones protagonizaron escenas, que si bien no nos son ajenas por su frecuencia, si adquieren matices ínsolitas en tiempos de pasión cofrade. Con la etiqueta de asociaciones, independientemente de vinculaciones eclesíásticas, "Jesús Despojado" y "Señora del Real" pusieron emotividad a raudales desde extramuros a la ciudad antigua. La clave está, a veces, en determinadas coincidencias, o en ir a buscarla y encontrarla. La buscamos y la encontramos en un tramo de itinerarios próximos con reminiscencias históricas.
A su paso por la Puerta de Sevilla, el Galileo despojado de sus vestiduras encontró resguardo triunfal entre muros coetáneos para salir de la ciudadela en busca de azahares. Momento sublime, cuando la marcha 'Nuestro Señor' desplegaba tal sonoridad musical que la pasión se hizo Pasión, bajo el matacán del alcázar. A escasos metros, una revirá por la lonja de San Bartolomé, orientaba a la Señora del Real hacia un camino y viario de cultura universitaria carmonense por Maese Rodrigo. Y coincidencia o no, la composición sinfónica 'Candelaria' se ajustaba con acordes tenues entre fanales del caserío patrimonial.