Tras el cierre del paréntesis cuaresmal, pido la venia a la autoridad de La Revista para una transición sosegada hacia la normalidad informativa, que ya era hora, pues entre dimes y diretes, entre chicotá y chicotá, entre Carmona y Sanlúcar-Chipiona, entre salida y recogida, llevamos casi un mes de marcha y marchas. Como hasta ahora, ni se hizo, ni se hace balance público de la repercusión de este período semivacacional tan fructífero en Carmona, no estaría demás el disponer de elementos, tanto económicos como sociales, para su evaluación, reflexión y mejora. Tal vez exista una valoración confidencial e institucional, pero a tenor de lo visto y oído, el valor se le supone, como constaba en aquella patriótica cartilla blanca anhelada por la tropa del servicio militar obligatorio.
El número de turistas y visitantes en Carmona en esta pasada semana santa, seguro que lo conoceremos en próximo registro de la entrañable Oficina Municipal de Turismo, del que esperamos, casi con toda seguridad, un aumento en torno a un 25% con respecto a ediciones anteriores. Así lo apunta nuestro infalible punto de control, situado en el armonioso templete de Macías, que ha tenido al tablaorinario bigénero como refuerzo inspector hasta el aviso de peligro por derrumbe. A pesar de ello, la fiabilidad de los datos es total, incluso en el número de asistentes por metro cuadrado, indumentaria y complementos festivos, entre otros conceptos tabulados. La falta de pasillo peatonal en las aceras, por mor de la terrible plaga de veladores, ha sido un hándicap para reflejar niveles de movilidad, a pesar del despliegue de agentes en seguridad vial. No obstante, la confianza en el santoral diario ha sido suficiente prevención ante cualquier percance inesperado.
En el ámbito poblacional, los turistas han quedado relegados durante la semana a un segundo plano, porque los carmonenses, cuando se echan a la calle lo ocupan todo, inclusive su barrio de referencia que hoy okupan los visitantes. Esta inversión social se hace notar en el ambiente, sobre todo cuando el guiri internacional busca sin éxito en su diccionario la traducción de montadito de pringá y, el nacional reclama, a empujones, un pincho en la barra. Así las cosas, no estaría de más -según se apunta en las propuestas de mejoras- el que se recoja en el librito de itinerarios cofrades un apéndice sobre vocabulario específico. De esta manera, el foráneo comprendería lo de ver los cortejos en sol, la recogida en la lonja, la levantá frente a los leones, la emoción de pozo nuevo, el palomar y un largo etcétera en clave carmonense.
Sobre la repercusión económica de tiempos cuaresmales no hay disposición fiable, como tampoco a efectos de contratación laboral, aunque, a groso modo, la carga y descarga diaria por territorio de la carrera oficial ha sido voluminosa, tanto en barriles, botelleros, como en reposición de viandas. A efectos contables, sólo los carros pre procesionales, especializados en chuchas y juguetes, han presentado declaración de mercadería diaria en furgón nodriza con éxito rotundo en artículos de temporada como las cornetas y los tambores.
Lo más desbordante del panorama general ha sido la legión de fotógrafos y camarógrafos seguidores de los desfiles, tanto con Nikon profesional, como de celular doméstico. De entre todos ellos, el priostazgo municipal ha causado sensación por la dedicación diaria a publicitar sus imágenes titulares: las de la junta de gobierno de la Corporación, la hermandad más devota de votos. SPQR.