La reciente colocación de una reja en el mirador interior del parque del Almendral ha suscitado recientemente críticas entre los usuarios que a diario pasean, descansan o hacen deporte en el lugar; uno de los recintos de mayor relevancia de la Carmona verde. A lo largo de sus pasillos el disfrute con la naturaleza se hace patente con el aliciente de las panorámicas más espléndidas, tanto de la ciudad, como de la vega y alcores carmonenses.
Al encuentro con los que disfrutan de una mañana primaveral en el paraje, ninguno de los contertulios acierta a explicar el motivo de la nueva valla metálica que distorsiona el panorama visual que hasta ahora se disponía en el extremo sur del recinto. La falta de información era el denominador común de los usuarios. Para unos vecinos, la reja se ha colocado para evitar que la gente se suicide, como ha ocurrido recientemente. Para otros, se trata de un obstáculo para que no entre personal de dudoso ocio en horas en el que el parque está cerrado. En ambos casos, coinciden en señalar que la medida desentona con el entorno y a su paso da sensación de estar dentro de una jaula.
El vallado instalado, si bien afecta a un corto tramo y parece inacabado, no da respuesta a ninguna medida protectora, pues cualquier viandante observa como el acceso al parque no presenta dificultad alguna desde zona de alrededores y escarpe, tanto para vándalos como para senderistas. Así lo comprobamos in situ. Entre caminos de sombra y paisaje excepcional, el parque, bien cuidado en todos sus aspectos, deja algunas incognitas, además del mencionado vallado.
Así, los vecinos tampoco dieron referencia concreta sobre una especie de enormes paquetes que se erigen en vertical envueltos en plásticos frente al murete mirador de cara a la vega.
Los comentarios apuntan a piedras conmemorativas, a modo de monolitos, aunque su protección impide descubrir el contenido. Como cavilación de oídas, un caminante señala que se trata de una donación de piedras basálticas por parte de una familia emigrante, aunque se extraña de que las piezas estén colocadas desde hace meses sin noticias de descubrimiento próximo.
Salvo la ausencia de información oficial y desperfectos con necesidad de reposición en mobiliario urbano, el recinto mantiene todos los ingredientes para el disfrute con calidad y conservación. De hecho, cuatro operarios realizaban por la mañana trabajos de limpieza y jardinería, dos de ellos, en labores de retirada de hojarasca y resíduos, mientras otros dos ponían en marcha el sistema de riego por aspersión. El parque del Almendral, todo un lujo para Carmona desde su inauguración hace décadas.