Veinticuatro horas después del cierre de los colegios electorales y tras la concreción del resultado de las urnas, la reflexión se hace necesaria, cuando casi la mitad de los carmonenses se quedan en casa y pasan del ejercicio fundamental de la democracia. Las causas deben ser analizadas con rigor por parte de los responsables de las fuerzas políticas que se disputan el poder. La ruleta de colores, no deja dudas sobre un panorama político en Carmona alejado de la participación real de la ciudadanía, del debate sobre los problemas cotidianos y la perniciosa idolatría desinformativa en redes sociales.
El disco gráfico del escrutinio de las urnas en Carmona es elocuente, apenas difiere del de hace cuatro años. Nada nuevo tanto en porcentajes como en los problemas a resolver que padecen los carmonenses desde tiempos no tan lejanos: paro, déficit sanitario, transporte público y falta de vivienda. Tal vez, por este lastre, la gente no atisba mejorías en un futuro próximo y no quiere saber nada de elecciones.
A groso modo, los que mantienen esperanza en el mañana, pueden observar la realidad ante el espejo que refleja la convocatoria andaluza: La derecha conservadora y la ultraderecha ocupan mayor espacio en el ruedo, mientras que la socialdemocracia sigue en declive por méritos propios y la izquierda busca nuevos argumentos para movilizar a una juventud que siempre fue baluarte de libertad y progreso en Andalucía. Así irrumpe, sin mucho ruido, Adelante Andalucía, organización política a la que habrá que prestar atención por su novedad y perfil andalucista.
En este nuevo capítulo electoral en Carmona, dos distritos mantienen su resistencia a la supremacía de las derechas. La primera es el barriada de Guadajoz, cuyas dos mesas electorales dejan claro que siguen fieles a su trayectoria de lucha de clases por sobrevivir en un espacio en el que las promesas dejaron de ser atractivos políticos. Su prioridad por la recuperación de los servicios médicos públicos a los vecinos es, sin duda, el estandarte común y prioritario por el que luchar a diario.
Una segunda trinchera roja destaca en el mapa azul de la Carmona urbana. Es el distrito 4-7 en el que se ubican los barrios obreros de la Aspirina-Pintores. Sus vecinos hacen prevalecer la reminiscencia de un cuerpo electoral de todo un Real que vivió la hegemonía socialista. Es el único enclave que no se rinde ni por las buenas, ni por las malas, porque fueron los últimos en conseguir viviendas dignas y mejoras sociales cuando las casas de vecinos eran pasto de ruinas. Y punto, las urnas hablaron.
UNA CURIOSA EXTRAPOLACIÓN
Aunque los resultados de la presente convocatoria andaluza tienen su lectura propia en función de intereses partidistas y objetivos políticos concretos, tampoco está de más el extrapolar los datos a una hipotética configuración municipal. Así, quedarían los grupos municipales del Ayuntamiento de Carmona con los votos emitidos el pasado domingo.