A pleno sol, cayendo de plano en el Paseo del Estatuto, con 35º a las 10 de la mañana, sin posibilidad de protección, es un riesgo a tener en cuenta para la salud. Así, lo sostienen los técnicos de Protección Civil cuando apuntan alerta amarilla por calor. Pues en estas circunstancias, los usuarios de la línea de autobús que une Carmona con la capital soportaban hoy una situación extrema de la que, nadie afronta para resolverla. Si a estas circunstancias se unen las continuas incidencias negativas del servicio, la opinión mayoritaria de los carmonenses sobre el mismo es calificada como nefasta e impresentable para una ciudad como Carmona.
La parada del autobús, puesto que estación no existe, salvo en los programas electorales cuatrienales, se sostiene de manera exclusiva con una mini marquesina que da cobijo, todo lo más, para una docena de usuarios. La actual demanda del servicio y la problemática de máxima admisión en el autobús hace que la cola para obtener asiento provoque mayor tiempo de espera con riguroso orden de llegada. Si en invierno, el frío y la lluvia incide en los usuarios, hoy el calor se hace patente por lo que es necesario tomar medidas que aminoren riesgos sobre todo para las personas más vulnerables.
La falta de sombra en Carmona es evidente en el viario de tránsito público, salvo bajo las sombrillas de bares. Tan sólo, la calle Prim, por aquello de reclamo turístico central, mantiene con cargo al presupuesto municipal, y desde hace tiempo, las velas de fachada a fachada para sombra en todo el verano. La frondosa arboleda es, sin duda, la mejor fórmula para la bajada de las temperaturas en cualquier calle o plaza. Mientras tanto llega ese día, al menos en lugares como la parada del autobús requieren urgente atención para conseguir salvar una carencia que afecta a la salud de los carmonenses. Algunos privilegiados saben como afrontarla sin reparo alguno del lugar. Todo un ejemplo.