Si el clásico popular de "las obras son para el verano", por aquello de la ausencia de lluvias y mayor facilidad para el secado de humedades, pintura y materiales, menos molestias por menor vecindario en vacaciones, tráfico rodado y la abundancia de luz para trabajar en exteriores, en Carmona da lo mismo verano que invierno, a tenor de la duración de las reformas y la ausencia de planificación temporal de las mismas, sean de ejecución municipal, provincial, regional o nacional. O al menos eso se percibe en las calles.
Acaba junio y todo un contingente de vallas, maquinarias, obreros, materiales de construcción y de elementos del gremio siguen como protagonistas de actualidad casi permanente; todo un montaje que llega de un extremo a otro de la ciudad, hasta las puertas del céntrico teatro carmonense. Esto no quita que todas sean necesarias, algunas menos, pero se supone que un buen planeamiento evitaría dolores de cabeza, como los que vienen padeciendo los carmonenses y visitantes todo el año, sea en temporada alta o baja. Raro es el barrio que se libra de contemplar un escenario que con el tiempo se hace familiar tanto en el atrezo como con los actores. Como muestra, un botón y por distritos.
Por el 5º, acabada la eterna valla del Anfiteatro, la calle Quemadero de San Francisco, vía de conexión entre barrios, tomó el relevo en argumento constructivo desde 2024, cuando fue adjudicada la obra. Ahí continúa con gran despliegue de visitas municipales. A escasos metros, la calle Juan Fernández López (Corredera) ha sido record para la historia, que al parecer llega a su fin con goteo incluido.
En su enlace con el distrito 4º, La Alcantarilla es el enclave cumbre del eterno laberinto constructivo. Se empezó no se sabe cuando, camino de Guadajoz, y todavía queda pendiente de actuaciones para conocer como queda la obra final incluido scalectrix.
Si nos trasladamos hacia el distrito 4º por su cara Sur, la calle de San Pedro y el Paseo, tienen rango de escenario para obras estéticas. De nuevo vuelve a ser cabeza de cartel con casi representación diaria. Por un lado, el permanente desafío de los operarios de jardinería de mantenimiento, ante el riesgo de accidentes, al que se suman, ahora, nuevos efectos paisajísticos a lo largo de todo el viario. La maquinaria ha dado buena cuenta de la necesidad de renovar la vegetación y la arboleda de cara al cambio climático.
La Carmona monumental también adquiere protagonismo en las obras. Así, en el distrito 2º, entre la calle Dolores Quintanilla y la Puerta de Córdoba, la circulación dejó de existir tiempo ha, lo que hace del barrio de Santiago una isla sin posibilidades de movilidad y el cierre de la única puerta de entrada y salida de Carmona por su cara Este.
A esta circunstancia se le añade las contínuas obras que viene padeciendo su entorno, desde hace una década ante el deterioro del monumento. Tal cúmulo de actuaciones se siguen realizando en el enclave con la dificultad de distinguir a qué corresponde cada una, su envergadura y su repercusión viaria.
A pesar de todo, el barrio de Santiago está de permanente obra. Su agenda parece no tener fin, después de la remodelación de la Plaza de San José, se sigue desde tiempos inmemoriales a la espera de culminar la Plaza de Julián Besteiro, cuyo anuncio no se recuerda ni en cartelera.
Sin irse tan lejos del lugar, cuesta abajo, la carretera que une la Puerta de Córdoba con la ermita de la Virgen de Gracia, vuelve a ser protagonista con actuaciones dispares bajo el alcázar de Arriba. Tras escaso tiempo desde su terminación, nuevas zanjas y estructuras bajo tierra se dejan ver junto a movimientos del terreno en la rotonda.
Es sin duda, uno de las intersecciones de caminos de extramuros con mayores posibilidades medioambientales que requieren tratamiento específico por su confluencia entre el Camino de San Mateo y la Vía Augusta, más abajo.
Por el otro extremo de Carmona, dirección Sur (Matahaca) también adquiere protagonismo la última obra de diseño climático: un parque acuático, dentro del otro parque. Aquel ya se anunció por diciembre y que pronto estará en marcha y hará las delicias del vecindario ante las olas de calor que nos llegarán tras su inauguración. Obras son amores... eternos.