UPO Carmona aborda la exposición digital en la infancia
Raquel Chillón Martínez, directora académica del Grado en Fisioterapia del Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Universidad Pablo de Olavide, ha dirigido el taller ‘Infancias digitales: el precio oculto del brillo. Impacto neurocognitivo y socioemocional del uso temprano de pantallas’, que se ha celebrado esta semana en los Cursos de Verano de la UPO Carmona. El encuentro de especialistas de distintas disciplinas ha abordado el fenómeno desde una perspectiva multidisciplinar, han analizado las principales evidencias científicas sobre el impacto de las pantallas en el neurodesarrollo infantil; la respuestas del cerebro en construcción a la sobreexposición digital; y se ha profundizado en las repercusiones que el uso intensivo de dispositivos puede tener sobre el aprendizaje y el rendimiento escolar.
Para Raquel Chillón “es fundamental comprender cómo el entorno digital moldea el neurodesarrollo, porque cuando hablamos de un niño pequeño, hablamos de un cerebro que todavía se está construyendo”. A su juicio, comprender ese proceso "resulta imprescindible para que familias, docentes y profesionales sanitarios puedan tomar decisiones responsables sobre la exposición temprana a los dispositivos digitales." El objetivo, añade, "no es demonizar la tecnología, sino conocer con rigor científico cómo, cuándo y en qué condiciones influye sobre el desarrollo infantil".
La especialista considera que más allá de los riesgos, el propósito no es generar alarma social y reafirma que "las herramientas digitales forman parte de la realidad y ofrecen importantes posibilidades educativas y de comunicación cuando se utilizan de forma adecuada". Y asegura que "el desafío consiste en encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus ventajas sin comprometer experiencias fundamentales para el desarrollo infantil".
En este contexto didáctico sobre el impacto del uso de la tecnología en la infancia, Raquel Chillón, lejos de culpabilizar a las familias, considera que "muchas afrontan esta realidad con incertidumbre, porque la tecnología ha avanzado mucho más rápido que el conocimiento social sobre sus efectos”. Por ello, defiende "la necesidad de ofrecer información rigurosa y herramientas prácticas que permitan tomar decisiones basadas en la evidencia científica y adaptar el uso de los dispositivos a las distintas etapas del desarrollo infantil", concluyó.