Damos continuidad a la pasada crónica chicharra, con la que cerraba eclipsado la ensordecedora derrota sufrida frente a una pareja de grillos domésticos. Menos mal que gracias a la bajada general de temperaturas no han vuelto a cantar; o han cogido vacaciones, o estacionan silenciosos en grillera nupcial. De momento descansan los oídos y puedo transmitir actualidad, como la del pretérito próximo eclipse que pasó como una exhalación ante escaso público local: docena y media de espectadores al Oeste, por la Ronda Norte (antigua Huerta Primera) y, cuarto y mitad, de pago, por el Alcázar rey don Pedro (antiguo de Arriba o de la Puerta de Marchena), sobre la Torre mayor o de la Pólvora, como escribiese y dibujara Bonsor en plano decimonónico. Curiosamente, lo firmó un par de años antes de la fundación de La Revista, “periódico ilustrado, científico, literario y de intereses locales”, cuya referencia ha sido resucitada en esta cabecera de aniversario y en la que me siento como ancha es Castilla.
Ya le dije antes de eclipsarme que se quedara en su lugar de veraneo hasta final de mes, por aquello de la calor terrorífica y el calor horroroso. No obstante, si dispone aún de fondos, le aconsejaría, si me permite la licencia, una nueva ampliación hasta el día de la romería. Así, podría engarzar, ya en casa, el final vacacional con un puente, como el anti diluviano de la rotonda del camino de la ermita, y disfrutar de las fiestas patronales. Sabemos de sobra que las arcas no están para muchos trotes, a tenor de los caballos de pura raza española que relinchan sin espuelas, pero el esfuerzo merece la pena. No se preocupe por estar al día de lo que pasa en la villa, que para eso estamos los cronistas, para “publicar lo que otros no quieren; lo demás son relaciones públicas”, frase cuya autoría está aún pendiente de adjudicarse.
De momento, prosigo con lo cotidiano. Así, lo de los chorros de agua en la Ciudad del Tiropichón, ni fu, ni fa; que si la presión, que si el interruptor, que si la sombra, que si el horario, que si el costo… A mí me da que, de aquí a la novena, se cierra el grifo y la cuba estrella municipal, si se llena, será con el agua de la primera dana septembrina. Curioso, como este acrónimo (DANA) se ha puesto de moda, hasta tal punto que la sufren algunos políticos locales: (Depresión Aislada en Niveles Altos). En niveles bajos, la afrontamos con el clásico diazepan, dosificado en función de la nómina o la ayuda familiar para llegar a fin de mes. Tampoco puede quedar en el tintero la inauguración de la calle Quemadero de San Francisco (antiguo camino del Quemadero); todo un éxito social, aunque por lo visto ya están quemando a más de uno por las redes sociales -valga la redundancia- y colgando a otros desde las farolas. Además, como el barrio lleva dos años de obra se iba echar en falta la maquinaria y carretillas varias, por lo que, aprovechando recursos, le han metido mano al callejón, afluente de la calle Guadalete. Como es de mínimo vecindario, habrá escasa protesta.
Ya le digo que no se preocupe de estar al tanto de cuanto acontece por Carmona en este final de vacaciones. Siga disfrutando del triángulo de las bermudas que para eso estamos los escribidores. Como última hora, antes de que vuelvan los grillos y chicharras al concierto, le participo que ya están a la venta los moñitos con la enseña nacional para exaltación patriótica de romeros. Este año, con España campeona del mundo de fútbol, la demanda está a tope. Son las cositas del querer, como dice la copla: “Son las cosas de la vida son las cosas del querer / no tienen fin ni principio / ni tien como ni por qué”.