Hace casi un mes, firmaba nuestra redactora Gracia del Amor Hermoso una información en la que se denunciaba el estado de la sempiterna grieta que cruza la antigua carretera N-IV que asciende a Carmona bajo el escarpe del Picacho. Era una alerta por la peligrosidad que presentaba para la circulación vial y llamada de atención para los responsables de su vigilancia en el mantenimiento.
Transcurrido este tiempo, hemos comprobado que la grieta ha sido cubierta con una capa de alquitrán. Como no podía ser de otra forma, la Redacción de LA REVISTA se congratula de la respuesta del organismo encargado del mantenimiento de ese tramo de vía de comunicación tan próxima al casco urbano.
No obstante, desaparecido, de momento, el peligro para los conductores en general hay que señalar que la reparación vuelve a ser un chapuz, pues no es la primera vez que se actúa en el lugar siguiendo los mismos patrones de subsanación del firme: rellenar y alisar el asfalto sin más. Fuentes técnicas consultadas apuntan la necesidad de una actuación específica en la base sobre la que asienta ese tramo conflictivo. De no realizarse, se volverá a reproducir la problemática, con el consiguiente desplazamiento, hundimiento del firme y la peligrosidad para la circulación vial. Y, volver a empezar.