Tensión en el inicio del juicio del caso Ana Buza

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Tensión en el inicio del juicio del caso Ana Buza


    Después de tres jornadas del juicio del caso Ana Buza, en el que un tribunal popular decidirá cual de las versiones que se exponen en la sala nº 2 de la Audiencia Provincial de Sevilla es la verdadera sobre la muerte de la joven carmonense, la tensión va en aumento entre las partes intervinientes. Por un lado, la sesión de ayer, los miembros de Guardia Civil que prestaron servicio en el lugar del suceso a la entrada de Carmona, apuntaban en su testificación la primera de las tesis del suicidio ("abandono voluntario del vehículo") y la actuación correcta que se hizo en relación con el atestado realizado en su día.   

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 Esta circunstancia y unas manifestaciones de la Fiscalía, sobre los peritos que presentará el padre de Ana Buza en el juicio  han propiciado que hoy, Antonio Buza haya declarado  a los medios de comunicación en la puerta de la Audiencia Provincial que "hasta hora he visto mucha soberbia en el sistema judicial y policial. No voy a permitir que se viertan todo tipo de basura hacia mi hija denigrando su imagen".


  Mientras, en la sala de plenos, intervenían como testigos tres miembros de una familia que socorrió a la joven, in situ, a pie de carretera tras el siniestro. En sus declaraciones manifestaron que el coche del acusado estaba cruzado en la carretera. Todas sus puertas estaban cerradas, no había cristales en el pavimento y sólo estaba abierto el maletero. Explicaron que el conductor presentaba un gran estado de nerviosismo y que según el mismo, el accidente se había producido al cruzarse un animal. Asimismo, les pidió que le ayudaran a encontrar a Ana, que fue localizada en las proximidades y a la que atendieron sin poder salvarle la vida. También testificó, con similares detalles, el técnico sanitario de la ambulancia que cubrió el accidente. 

 

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     Por la mesa testifical pasó igualmente la madre del acusado. Afirmó que se enteró del accidente por la llamada de un señor que se encontraba en el lugar del suceso, hacia donde se dirigió. Allí, retiró del automóvil efectos personales de la pareja, de entre ellos una mochila de Ana, y otros que no recordaba, como el móvil.

     La tensión en el ambiente se hizo notar cuando la testigo aludió a las últimas horas que estuvo con la pareja. Se refirió a Ana como "feliz con su hijo, y que aquella noche la encontró muy triste, observó y escuchó como hablaba por teléfono con su padre". De Antonio Buza afirmó que le había quitado todo a su hija, dinero y hasta la comida. De hecho, aseguró que ella misma se la daba de la Cruz Roja.

       En el turno de Buza como testigo manifestó la buena relación que mantenía con su hija, y que Ana era muy buena estudiante. Asimismo, le advirtió sobre esta relación que la estaba aislando. "Creo que estaba harta de él". Además, tras el accidente, continuaron las relaciones con el acusado, al que incluso prestó dinero para que se comprara un coche.  Esta situación cambió al sospechar de él después de que le diera un detalle imposible sobre cómo estaba la puerta del coche cuando Ana se lanzó y el mensaje de una psicóloga que le indicaba que estaba tratando a Rafael por su conducta posesiva y machista, lo que le hizo decidirse a acudir a los juzgados para reabrir la investigación. A partir de esta jornada judicial, los peritos contratados por la familia Buza expondrán al jurado popular sus tesis y cuestiones fundamentales que avalan la del homicidio o asesinato.