Los cipreces del cementerio San Teodomiro de Carmona adquieren otra dimensión en el Día de los Difuntos. Entre ellos, en busca de la crónica tradicional nos llega el fragmento poético al encuentro cada primeros de noviembre: "Los cipreses levantan su silencio como una oración negra hacia la tarde, firmes en la intemperie en camposanto, velando sin descanso a los ausentes". Por ello, hemos querido adelantar la cita para encontrar una respuesta distinta al componente festivo del gentío, arriba y abajo, de flores naturales y artificiales, de material de limpieza, de pinturas y escaleras.